FILIPPO BONANI
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Profesionalización

La Ley de Economía Digital no es una opción de cobro: es el fin de la informalidad operativa en tu PyME

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Filippo Bonani

14 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura

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Foto: Unsplash

La digitalización en los negocios suele presentarse bajo una narrativa romántica: una oportunidad para vender más, conectar con nuevos clientes y agilizar procesos. Sin embargo, cuando la digitalización deja de ser un incentivo de mercado y se convierte en un mandato de ley impulsado por el Estado, las reglas del juego cambian por completo.

La reciente iniciativa de la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, enviada al Congreso de la Unión, marca un punto de inflexión para el ecosistema empresarial mexicano. No estamos ante un simple exhorto para que las micro, pequeñas y medianas empresas adopten terminales de cobro; estamos frente a una estrategia coordinada para reducir de manera sistemática el uso de dinero en efectivo en el país y trasladar la totalidad de la actividad económica hacia el terreno de la trazabilidad digital.

Para el empresario PyME, este cambio no debe leerse como un asunto del departamento de sistemas. Es un ajuste de cuentas con la informalidad interna, un rediseño obligado de la tesorería y, sobre todo, una prueba de fuego para la supervivencia de los márgenes operativos.

La CURP Digital y el fin de la fricción en el sistema financiero

Uno de los pilares de esta propuesta legislativa es la creación de un ecosistema de confianza para la contratación de servicios financieros a distancia. Aquí es donde entra en juego la CURP Digital —que, como han aclarado los especialistas en cumplimiento regulatorio, es exactamente el mismo documento que la CURP Biométrica, pero en su versión electrónica de fácil portabilidad—.

Este documento, que asocia los datos de identificación tradicionales con la huella dactilar y la fotografía del ciudadano, se convertirá en la llave maestra para abrir cuentas bancarias, contratar créditos corporativos y adquirir seguros de manera 100% remota. El objetivo es claro: eliminar la fricción física que hoy mantiene a millones de unidades económicas fuera del sistema financiero formal.

Sin embargo, la facilidad para abrir cuentas bancarias viene acompañada de una contrapartida ineludible: una visibilidad absoluta para las autoridades fiscales. La integración de la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano permitirá que el flujo de efectivo que antes se movía de manera informal en las periferias del sistema financiero ahora quede registrado de forma inmediata. Para una PyME en proceso de profesionalización, esto significa que el margen de error en la conciliación de ingresos y egresos se reduce a cero.

El cerco al efectivo: de la opción a la exclusión obligatoria

El verdadero músculo de la Ley de Economía Digital radica en la facultad que se otorgaría a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para definir sectores estratégicos en los cuales el uso de efectivo quedará estrictamente prohibido. De aprobarse la ley, la dependencia tendría un plazo de apenas 15 días para determinar qué actividades económicas deberán transaccionar de manera exclusiva por medios digitales.

Las proyecciones de la industria apuntan a que los primeros sectores en recibir este mandato serán las gasolineras y las casetas de peaje. Pensemos por un momento en las implicaciones operativas para una PyME de logística, distribución o manufactura. Si tu flota de transporte ya no puede pagar el combustible ni los peajes con dinero en efectivo, el control administrativo de los viáticos debe transformarse de inmediato.

La vieja práctica de entregar fajos de billetes a los choferes o liquidar gastos de viaje mediante notas informales de remisión dejará de ser viable. Cada litro de diésel y cada cruce de autopista deberá estar respaldado por un pago electrónico trazable, vinculado directamente a la cuenta corporativa de la empresa y con su respectivo comprobante fiscal digital. Aquellas empresas que insistan en operar con esquemas de efectivo tradicionales verán estrangulada su operación diaria simplemente porque no podrán cargar combustible para mover sus mercancías.

El crecimiento acelerado de las transacciones sin contacto

La transición hacia una economía sin efectivo no es una hipótesis de futuro; es una tendencia que ya se refleja en los datos de consumo. Según cifras del sector de medios de pago, las transacciones sin contacto (contactless) en México pasaron de representar el 18% del total de transacciones con tarjetas Visa en enero de 2025 al 36% en la actualidad. Esto demuestra que el consumidor final está adoptando estas tecnologías a una velocidad muy superior a la capacidad de adaptación de muchos comercios tradicionales.

Para las micro, pequeñas y medianas empresas, ofrecer métodos de pago digitales (códigos QR, transferencias SPEI, CoDi y pagos sin contacto) ha dejado de ser un factor de diferenciación para convertirse en un requisito mínimo de permanencia en el mercado. Si tu negocio no cuenta con la infraestructura para procesar un pago digital de manera rápida y segura, el cliente simplemente cruzará la calle para comprarle a un competidor que sí la tenga. La pérdida de competitividad por obsolescencia tecnológica es un riesgo real y de ejecución inmediata.

La prueba del avión: ¿está tu tesorería lista para la digitalización total?

En la consultoría de empresas familiares y PyMEs, suelo utilizar un marco de análisis que llamo la prueba del avión: si tú, como fundador o director general, te subieras a un avión rumbo a un destino sin señal telefónica ni internet durante dos semanas, ¿tu empresa seguiría operando con normalidad o se detendría por completo?

En las organizaciones que dependen del efectivo y del control físico del dinero por parte del dueño, la respuesta suele ser catastrófica. El negocio se paraliza porque no hay nadie que autorice la caja chica, que entregue el efectivo para las emergencias operativas o que firme los cheques de los proveedores.

La digitalización forzada que propone esta ley obliga a los empresarios a superar esta etapa artesanal de la administración. Al migrar la tesorería hacia canales electrónicos, la firma digital, los tokens compartidos y los límites de gasto parametrizados por puesto se vuelven obligatorios. La transición digital te obliga a delegar, a establecer procesos de control interno y a confiar en sistemas en lugar de personas. En pocas palabras, te obliga a profesionalizar tu gobierno corporativo.

Si todos tus pagos de combustible, peajes y proveedores se realizan mediante plataformas electrónicas con reglas claras de autorización, tú ya no necesitas estar físicamente en la oficina para que la operación camine. La Ley de Economía Digital, paradójicamente, puede ser el catalizador que ayude a tu PyME a superar la prueba del avión, obligándote a construir una estructura administrativa que no dependa de tu presencia física.

El verdadero reto no es técnico, es de control interno

El error más común que cometen los directores de PyMEs ante estas reformas es delegar la solución a su proveedor de terminales de pago o a su contador externo. Pensar que esto se resuelve comprando un nuevo dispositivo de cobro o abriendo una cuenta bancaria digital es no entender la profundidad del cambio.

El verdadero desafío reside en la reestructuración de tu flujo de efectivo y en la alineación de tus procesos operativos con las exigencias de un entorno 100% fiscalizado. Si tus ingresos se digitalizan, pero tus procesos de compras y pago a proveedores siguen operando en la opacidad del efectivo, la discrepancia fiscal resultante destruirá tu rentabilidad en el mediano plazo.

La digitalización de la economía es un camino de una sola vía. El efectivo está perdiendo su rol como el lubricante de la actividad empresarial en México, y quienes pretendan resistirse a este cambio operativo argumentando que sus clientes prefieren pagar con billetes solo estarán postergando una muerte anunciada.

La pregunta incómoda para cerrar la semana es la siguiente: si la Secretaría de Hacienda prohibiera mañana el uso de efectivo en tu sector, ¿tu administración tendría la madurez para seguir operando sin contratiempos, o tu negocio se detendría porque tu control financiero depende de que tú estés físicamente ahí para contar los billetes?


Fuentes consultadas: El Economista · El Economista · Expansión · El Financiero